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In Noticias

 

Miguel Ángel Cabodevilla

Misionero capuchino

Fue un misionero amazónico. Sin olvidar nunca su niñez y juventud italianas, toda su larga vida posterior estuvo marcada, como a fuego, por sus años iniciales en la selva de los shuar. Lo que hizo después de esos años, y fue mucho, estuvo siempre inducido por esa etapa primera. Por eso, en el Sínodo de la Amazonía del pasado octubre, en Roma, escribió a los padres sinodales, como el resultado de una lenta destilación, sus penúltimas palabras, llenas de conocimiento. Se refería a que la tarea misionera había que hacerla con infinita discreción, con una convivencia prolongada, el estudio del idioma, la investigación de la mitología. Lo cual exige una actitud de aprendizaje y de diálogo, totalmente opuesta a la de quien llega con aire de superioridad, simplemente para enseñar o, peor, para imponer.

Muchos estarán de acuerdo con eso. Como discurso, a estas alturas puede ser incluso un lugar común. Lo que más podía sorprender de Juan no eran sus ideas deslumbrantes, sino su forma de ser, la manera tan discreta y limpia de ser coherente con lo que decía. De creer en ello y vivirlo sin trampa ni cartón. En mi larga experiencia en Ecuador, encontrar una persona semejante entre los supuestos defensores de la selva resultó más difícil que topar con un unicornio. En una buena mayoría de indigenistas o incluso indígenas, defensores de los pueblos nativos o enamorados de su imaginada selva virgen, nacionales y advenedizos, la distancia que uno creía observar entre sus ardorosas defensas amazónicas y las derivaciones para su vida práctica resultaba ilimitada. En cambio, la coherencia entre su vida e ideas que Juan practicaba como la cosa más corriente del mundo, era algo casi quimérico que uno no descubría alrededor ni con la lámpara de Diógenes a pleno rendimiento. En la selva de intereses amazónicos de todo tipo, con frecuencia bien oscura, la afable honestidad de Juan brillaba como un cocuyo inagotable en las noches del Napo.

Ese misionero tenía la tenacidad amable de los que aman, cuando el amor ya no es una pasión turbulenta, sino una decisión bien resuelta. Amaba la vida indígena selvática. De manera que estaba ya a salvo del progresivo cinismo que da el tiempo y la experiencia repetida de empresas imposibles. Me recordaba en algo a mi obispo Alejandro Labaka, se lo dije muchas veces. Cuando éste reconocía, y así lo dejó escrito, estar fascinado por el pueblo wao que acababa de descubrir, había en él, como en Juan o Yankuam (por hablar de finados), algo de un enamoramiento definitivo que resultaba muy poco corriente. La inicial emoción hacia los mundos selváticos que conocí en muchos aficionados, acostumbraba a ser transitoria, o con alguna rapidez derivaba en impostada, tan falsa como una tzantza para turistas. Pero estas raras gentes que he citado, tocadas por el exceso del cariño hacia el Oriente y sus habitantes, eran capaces de percibir en los indígenas cualidades rarísimas que a todos los demás nos estaban vedadas. Por supuesto que uno, a veces, estaba tentado en advertirles que tal vez veían demasiado, que no parecía la belleza para tanto, pero ¡quién le quita a una madre la certeza de que su hijo es inconmensurable!

De manera que cada uno de ellos emprendió, llevados de ese afecto algo desmedido, alguna empresa en apoyo a los indios que a muchos parecería desaforada, quijotesca.

Vivir permanentemente a expensas de los achuar, por ejemplo, como Yankuam; un proyecto a todas luces tocado por el arrebato. O tratar de salvar a un grupo oculto en una selva de intereses canallescos, como intentó Alejandro y le costó la vida. O, en el caso que nos ocupa de Juan, desafiar todas las leyes editoriales al levantar y sostener Abya-Yala.

Un empeño quijotesco en Ecuador. Y, además, sumarle un Museo, una Universidad, y varios otros excesos de generosidad, en opinión de tantos que hablan sin arriesgar nunca

nada, que hacen carrera de la locuacidad, que nadan y saben guardar la ropa.

Porque él percibió, desde su inicial y retirada vida en Morona, que, en un país tan centralizado y caciquil como Ecuador, la vida de aquellas gentes selváticas no se decidía solo y principalmente en sus tierras profundas, sino en la capital de todos los intereses. En Quito se tejían los hilos de la política y la economía que marcarían la inmediata suerte indígena. Allí se firmaban los grandes contratos petroleros, mineros, se decidía en salas acolchadas la suerte de los ignorados connacionales de selva adentro, que solo eran tenidos en cuenta a ratos y como objeto turístico, pintoresco.

Un residuo de tiempos muy antiguos. Claramente extravagante. La causa indígena, pensó Juan, necesitaba megáfonos. Defensores dentro de la corte indiferente. Urgía encontrar razones, enarbolar derechos, para sostener esa desigual pelea. Y, claro está, personas que se sumaran a esa causa. Así que, tal como citamos sus postreras palabras en el Sínodo romano, de nuevo intentó, con infinita discreción, con una convivencia prolongada, propagar ahora en Quito, también en el país entero, incluso en la ancha América, la necesidad de respetar y amparar esas culturas originales. De ahí sus arriesgadas empresas culturales.

De la tenacidad indomable con la que trabajó da cuenta el catálogo editorial que Abya-Yala ha conseguido hasta hoy. Una cumbre inaudita en cualquier país latinoamericano. Mucho más en Ecuador donde apenas se encuentra parangón de empresa semejante. Y, si se mira con algo de atención, no se sabe qué admirar más en esa sostenida proeza. Si el número, variedad y calidad de títulos publicados, o los medios financieros tan escasos con lo que se consiguió tanto. Desconozco el detalle de cómo lo conquistó. Sin embargo, en cuantas ocasiones conversé con él, con frecuencia percibí en su actuar otro de los rasgos que, a mi entender, mejor lo caracterizaban.

Más de una vez le dije, mientras él reía, que su oficina quiteña guardaba una clara analogía con un delicioso relato bíblico: el arca de Noé. Sin duda, no le resultó al patriarca bíblico más difícil meter en su enorme barca a animales tan a disgusto de su mutua compañía como podían ser carnívoros y vegetarianos (parece que incluso había veganos ya en esas edades), que los equilibrios en los que Juan se metió para hacer convivir en su editorial a autores/as tan susceptibles con sus congéneres. A la vista estaba que había por allí bípedos muy complicados para relacionarse entre sí. Pero Juan, con infinita discreción, con una convivencia prolongada, conseguía lo nunca imaginado, el círculo cuadrado. La inesperada convivencia, o al menos sensata cercanía, de antropófagos anticlericales, ecologistas radicales, o penúltimos misioneros… Fuera de su oficina podían volver a devorarse, pero allí dentro algo hacía que el león pudiera conversar con el cordero. De esa forma salvó del diluvio, de la desaparición, muchas obras, pensamientos y recursos para favorecer la vida de los que él tanto quería.

De las operaciones matemáticas que suelen regir en la vida humana, él parece que nunca aprendió a restar o dividir o,al menos al final, se le habían olvidado. Él era fuerte en las sumas. Incluso en las multiplicaciones de afecto y recursos. Con él escribí un librito titulado Tiempo de guerra, pero con él no era la guerra, era la paz.

Aunque debemos ver a Ecuador como una obra colectiva, Juan ha sido durante años uno de sus grandes personajes. O, lo que quizá es un título mucho mayor, un creador de personajes. Él hizo mucho por la supervivencia y desarrollo de los indígenas patrios, a los que proveyó de instrumentos para la dignidad y el bienestar. Propagó a su vera la pasión por el conocimiento, hizo posible el estudio de muchos y las publicaciones de otro tantos. Juan tenía la increíble cualidad de un hacedor de confianza en las personas con las que convivía. Un auténtico personaje no es el que destaca de los demás, señero y único, como el árbol pomposo que nada deja crecer junto a él. Por el contrario, es el capaz de hacer aumentar en su entorno las capacidades de quienes le rodean. Este misionero era un magnífico educador, en el mejor sentido latino de esa palabra. Educere: sacar, extraer; o, también, guiar, conducir. Pocos como él habrán ayudado a desarrollarse por sí mismos a quienes tuvieron la suerte de convivir a su lado.

Falta decir, aunque parece evidente, que Ecuador ha solido premiar con honores, cargos y elecciones a los vocingleros. Y con frecuencia sigue dando gran crédito a quienes vociferan incansablemente a falta de ideas o mejores propuestas. Que esto es asimismo regla común entre los supuestos líderes indígenas está fuera de duda. Suelen dar muestras de ello con asidua periodicidad. La palabrería vende, siempre más que la reflexión. Nadie tuvo más éxitos políticos que quien dijo: Dadme un balcón y seré Presidente.

Y el caso es que aquí teníamos a un hombre sin balcón, sin ninguna gana de gritar lugares comunes. Juan, metido en su amable discreción, conviviendo con muchos en su particular arca de salvamento.

Pamplona, 6 de enero de 2020

In Noticias

El p. Juan Bottasso ha sido un regalo de la vida para mucha gente. En el libro que la Universidad Politécnica Salesiana y Abya-Yala publicaron en su homenaje, hay una treintena de testimonios que dicen de su humanidad, de su generosidad, de su carácter. Queremos, en este espacio, seguir honrando su memoria y publicando, día a día, las distintas voces y testimonios con los que se los recuerda.

 

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In Noticias

Agradezco la invitación del P. Inspector a intervenir en este momento en el que celebramos la pascua, el paso, de nuestro querido maestro y amigo Juan Bottasso a la vida en plenitud. Con no pocos de los aquí presentes hemos compartido con él momentos de cálida y larga amistad así como otros de encendidos debates algunos de los cuales dieron lugar a no pocas iniciativas que le sobrevivirán en el tiempo, sin duda alguna, como la editorial, el Museo, la Carrera de Antropología, la Universidad… y me pregunto ahora cuál era el secreto de su vitalidad y vigencia. Para esta rememoración no desplegaré una crónica; tampoco quiero contribuir a forjar una imagen canónica de Juan pues una personalidad tan rica como la suya es difícil de encasillar. Más bien identificaré aquellas actitudes vividas a lo largo de compartir juntos tantas actividades. Considero que recordar algunas de sus actitudes es relevante para nosotros, hoy, y entraña retos y desafíos pendientes.
Juan poseía una ilimitada capacidad para concretar proyectos basado en la confianza ilimitada en las personas, en aquellas que estaban real y efectivamente a su alrededor en el momento justo y el lugar adecuado (Juan no se preguntaba por las personas “que deberían estar” según la lógica del deber ser) y asumía siempre que esas personas concretas– las que realmente estaban allí – serían las indicadas. A la larga lograba que lo fueran debido a su habilidad para formar, guiar y delegar tareas cada vez más complejas hasta empoderarlas… recuerdo que mi primera tarea en Abya Yala, cuando todavía no era tal, fue dibujar los mapas del libro de historia shuar Pueblo de Fuertes, del P. Aij’ Germani… los trazos de esos mapas me introdujeron en la trayectoria de ese pueblo, porque a partir de allí sentí deseo de conocer más en profundidad los itinerarios que allí se desplegaban. Esa tarea inicial, casi manual, no solo cambió el rumbo de mi biografía; también me introdujo en el trabajo editorial que, en realidad, no abandoné nunca. Así, cada quien podrá contar una historia parecida según el mismo esquema: partir de lo aparentemente pequeño hasta sentirse parte de y empoderado de un proyecto mayor, de grandes alcances en el tiempo y en el espacio.
Asimismo, he presenciado y disfrutado una y otra vez sus conferencias a misioneros y colaboradores laicos en los territorios de misión más alejados y, de veras, atravesados por situaciones sumamente complejas y no pocas veces desalentadoras, casi como las que atraviesa la Iglesia hoy a una escala mucho mayor. Desde el Quiché de Guatemala, pasado por San Gabriel de Cachoeira, Manaus y San Luis de Marañao, en Brasil; por el Chaco Paraguayo y las estepas patagónicas de Junín de los Andes y Trelew,,, generó no obstante lo radical de su discurso crítico hacia la presencia misionera, mucho esperanza y entusiasmo entre los actores concretos del territorio haciéndolos sentir como actores privilegiados de la historia situados e involucrados, justamente, en la encrucijada decisiva. El auditorio sentía, en efecto, que el futuro estaba en sus manos. En ese drama épico de grandes proporciones cada quien debe asumir su tarea y lo peor que puede pasar es desanimarse o abandonar el reto.
Creo que para los creyentes de hoy el mensaje de Juan suena fuerte y claro. Si la Iglesia atraviesa por momentos difíciles la tarea debe resultar todavía más apasionante y vital que nunca; hoy, sobre todo hoy, tiene sentido creer para sanar, reconstruir e imaginar nuevos caminos. Su sentido crítico nunca sobrepasó su esperanza en la Iglesia (en las iglesias) y la obra salesiana. Buscó siempre ofrecer un horizonte de posibilidad cargado de optimismo en medio de las dificultades del presente.
El humor que lo acompañó siempre fue una nota muy particular de su personalidad y del ambiente de trabajo que generaba. Ayer la antropóloga Susana Cipolletti (de la Universidad de Bonn, ya retirada) escribió a la Editorial el siguiente mensaje que destaca uno de los rasgos de su sentido del humor. Dice ella: “84 años son muchos, es cierto, cuando se tuvo una vida tan activa y creadora como la del P. Juan. Y sin embargo, he quedado, además de dolorida, sorprendida. Porque me parecía que era inmortal, que siempre iba a estar allí. Un magro consuelo es que le pude dedicar el libro Sociedades indígenas… reseñando en la dedicatoria sus méritos. El, luego de leer la lista de sus méritos, me comentó con esa típica conjunción de humor y modestia que lo caracterizaba: -Gracias, ¿pero no se te fue la mano?”.
Juan desplegaba su humor especialmente en escenarios solemnes, habitados por personas solemnes… recuerdo que en el Congreso de Americanistas de Viena (2012) en la sesión de clausura un miembro del comité propuso a la Asamblea de casi 500 personas ponerse de pie para recordar a los fallecidos e invitó a que cada asistente los fuera nombrando. Lo que parecía que iba a ser un breve momento se extendió a medida que empezaron a desfilar los nombres. Ambos quedamos sorprendidos por la cantidad de fallecidos conocidos ya sea porque fueron autores de la editorial, o porque compartieron debates o simplemente por ser reconocidos en su disciplina… en un momento, en ese silencio denso que media entre un nombre y otro, Juan me dice en voz baja con un aire de absoluta gravedad: “Pepe… cada vez disparan más cerca”.
Tenía una confianza ilimitada en la ciencia como punto de partida para comprender y solucionar problemas. En los años ’80 los antropólogos y misioneros eran fuerzas mutuamente hostiles, pero él lograba convocarlos y ser convocado por ellos; lograba sentarse en la misma mesa para conversar juntos en torno al sentido de la presencia de ambos entre los pueblos indígenas. Fomentó el diálogo entre unos y otros en el marco del más absoluto respeto.
Él pensaba que una Iglesia sin ciencia es una Iglesia que se empobrece. Yo recupero para los universitarios de hoy su capacidad de estudio, lectura y escritura; pues le incomodaba mucho los ambientes dispersos, la falta de disciplina para el estudio así como las respuestas cargadas de superficialidad que no contribuyen a una comprensión profunda y pausada de la realidad.
Juan tuvo un talento exquisito para tejer relaciones y redes a través de la conversación. Mucho de lo que ha construido ha sido, sin duda alguna, a partir de la aparente y engañosa levedad de la conversación. De hecho, sus obras más relevantes emergieron de la vitalidad que alimentaba su conversación. Conservó y cultivó muchísimas amistades a lo largo de su vida. Acogía a todos sin convertir sus opciones de vida, radicales y coherentes (aunque no asumió nunca poses radicales) en obstáculo para dialogar y recibir a todos los que se acercaban a él, sin importar la ideología, el estilo u opciones de vida diferentes a las suyas. Para él, también la diversidad de las personas era un valor. Juan tenía un corazón inmenso en el que todos cabían. Quería a todos, admiraba a todos, se maravillaba por todos, aprendía de todos. Y escuchaba sin juzgar. Cada uno, en mi familia lo recuerda precisamente por esa palabra especial dicha en momentos especiales pero a la medida de cada uno.
Finalmente, cierro con un recuerdo: Juan apreciaba mucho el libro Donde el corazón te lleve, de la autora Susana Tamaro. De hecho, solía obsequiarlo a quienes se acercaban a él en busca de consuelo y consejo. Yo creo que ese título expresa el secreto de su vida: vivió su vida al ritmo de lo que su corazón le dictaba; hizo, deshizo y fue siempre a donde su corazón lo llevó; sin ilusiones pero con una profunda esperanza. Fue, esencialmente, un hombre libre. Y es el regalo final que su vida nos ofrece a todos.
Que descanse en paz.
José Enrique Juncosa
Parroquia María Auxiliadora – El Girón
Quito, 27 de diciembre del 2019.

In Noticias

Como si quisiera que estemos brindando de alegría el momento de su partida, al Padre Juan Bottasso Boetti, fundador de Abya Yala, se le ocurrió morirse en Noche Buena. Así era él y así hemos de recordarlo: con esa alegría, esa sonrisa, ese sentido del humor tan particular, esa inteligencia.

“Entre el miedo y la confianza”, así tituló el librito que nos tocó en la canastilla navideña este año, 2019. Cada año hacía uno, en el que reunía reflexiones sobre distintos temas: el calentamiento global, el consumismo, las crisis del ser humano, la familia, la minería, la amazonía, las culturas, la corrupción, las contradicciones entre la modernización, el desarrollo y la conservación. Y nosotros, en Abya Yala, recibíamos con regocijo el regalo, porque en el librito estaba su palabra, sus consejos, su alegría. Para cada uno de nosotros el P. Juan, el P. Juanito, siempre tenía una sonrisa que dar, una palabra cariñosa, el entusiasmo de vivir y de vivir plenamente.

De su último viaje, primero a Roma, al Sínodo, donde contó de sus experiencias misioneras, de los shuar y de la amazonía, fue a la India. Y llegó feliz. Pasó a las oficinas de Abya Yala a mostrarnos fotos —como turista junto al Taj Mahal o como visitante en la choza de una familia— y a contarnos cuentos de monjes budistas, de campesinos y de elefantes. Llegó con regalitos y con las oraciones que colocan las tribus de la India, para que el viento las rece. Y sobre todo a decirnos que había desaprehendido… que ya no sabía nada de todo lo que creía saber sobre inculturación o interculturalidad. Que había estado en otro mundo. Y que se había nutrido de él. Estaba contento por eso y lo repetía con humildad y a la vez, con esa sabiduría: “Y yo, que creía saber… ahora, a mis 83 años, he tenido que desaprender todo”.

El P. Juan está entre esas gentes imprescindibles, porque siembran y porque lo hacen bien. Hace 42 años sembró la semilla de Abya Yala y hoy, su Abya Yala tiene más de tres mil títulos en su catálogo. Empezó con las colecciones de Mundo Shuar y Mundo Andino, en los años setenta, y hoy Abya Yala es un referente en el mundo académico y en el de las ciencias sociales y sobre todo, en el de la antropología.

El P. Juan ha sido de esos seres excepcionales, de esas raras avis, dedicado por entero a estudiar la condición humana y a tratar de entender a los pueblos, a las minorías, y respetarlas profundamente. Como otros pocos, raros como él, encontró la semilla del verbo en otras culturas así que se planteó no imponer nada, sino conocer, acercarse a sus procesos, a sus lenguas, a sus mitos de origen.

“Cuando se pierde una cultura se pierde un patrimonio”, decía siempre. Y por eso quería recoger en Abya Yala lo que más se podía sobre las culturas. Ha sido un adelantado: antes de que ninguna editorial ecuatoriana esté en Internet, Abya Yala ya estuvo, en los años noventa, cuando eso aún era un misterio. Se empeñó en que Abya Yala fuera no solo un sello editorial, sino un sitio de encuentro: un museo, un centro de investigaciones, un lugar de consulta, una Escuela de Antropología Aplicada… su proyecto era grande como sus sueños y decía que para perseguir algunos sueños, sobre todo aquellos que tienen que ver con la gestión cultural, era mejor pedir perdón a pedir permiso. Se empeñó en la digitalización de documentos y prolijamente rescató de lo que podía ser el olvido. Se empeñó en recuperar archivos misioneros, entre ellos, los 100 cuadernos que forman parte del diario de Yankuam, Luis Bolla, a quien admiró tanto. La obra le salió enorme: 14 volúmenes que, de no ser por el Padre Juan, se hubiesen perdido. Reunió en un catálogo todo lo que los salesianos habían escrito sobre pueblos indígenas. Y, como incansable hormiga arriera, trabajaba día tras día, en recuperar documentos, videos, grabaciones, para el archivo salesiano y para Abya Yala.

Debimos hacerle un homenaje en vida. Todos los días nos decíamos lo mismo. Cuando el pasaba por nuestras oficinas a saludar, a diagramar alguno de sus libros, a pedir ayuda para escanear algunas imágenes, o a hablar de la política y de la realidad nacional, nos decíamos lo mismo. No lo hicimos. Se lo debemos.

Para el Padre Juan solo hay gratitud y ahora, esperanza de que sea una llama encendida para la investigación, para la profundización de temas sobre interculturalidad, sobre iglesia, sobre pueblos indígenas, sobre cultura y patrimonio. El Padre Juan fue un gran regalo para nuestras vidas.


Comprometido desde 1964 en la formación del movimiento indígena amazónico de la nacionalidad shuar, el Padre Juan Bottasso ha sido una presencia misionera respetuosa con las culturas y solidaria con las reivindicaciones indígenas por el territorio, la lengua y la educación intercultural. En 1975 creó la editorial “Mundo Shuar”, semilla de lo que hoy el Centro Cultural Abya-Yala, Editorial-Abya Yala, Biblioteca y Museo Abya-Yala. Su trabajo propició la conformación del corpus más numeroso de obras sobre pueblos indígenas y afroecuatorianos de América Latina.

Para impulsar la formación profesional de hombres y mujeres insertos en pueblos y comunidades indígenas, el P. Bottasso creó en el año 1987 la Carrera de Antropología Aplicada y apoyó la creación de la Carrera de Gestión para el Desarrollo Local y Sostenible en la UPS.

Entre sus obras destacan: Los Salesianos y los Shuar. Entre la hostilidad y el diálogo (1980); Bibliografía general de la Nación Jívara (1983), Los Salesianos y la Amazonía (1993). Fue Vicerrector de la Sede Quito entre 1995 y 1999. En el 2003 fue incorporado a la Academia Nacional de Historia del Ecuador.

In Noticias

Está siendo un buen año para las y los amantes de la literatura en materia de derechos humanos. Estamos disfrutando de los nuevos libros de expertos internacionales como Marco Sassòli, Elizabeth Salmón o Lucero de Vivanco; nos han gustado mucho los recientes lanzamientos de Marcela Huaita o Sofía Pachas y estamos entusiasmados con los trabajos de Pedro Garzón, Lurgio Gavilán y Mariella Villasante. Estos son algunos de los mejores libros vinculados a temas de derechos humanos de 2019, de acuerdo al Centro de Documentación del Idehpucp.

Acuña, E., Blanco, C., Huaita, M., Quinteros, V., Reyes, V., Salmón, E., & Vásquez, P. (2019). Jurisprudencia y derechos humanos: Avances en la agenda de derechos humanos a través de sentencias judiciales en el Perú. Lima: Fondo Editorial de la PUCP, IDEHPUCP.

El Fondo Editorial de la PUCP y el IDEHPUCP, en su afán de contribuir a enriquecer una orientación de la historiografía contemporánea en materia jurídica, publicaron una interesante investigación sobre la consolidación de la democracia en el Perú y el papel que cabe en ese proceso a la administración de justicia. Esta obra analiza doce sentencias que significaron un avance en materia de protección de un amplio arco de derecho fundamentales, tales como la legislación antiterrorista, crímenes de lesa humanidad, derecho a la verdad, desaparición forzada en conflicto armado, violencia sexual contra mujeres, derecho a la consulta previa, derecho de personas con discapacidad, derechos de la población LGTBIQ+ y derechos económicos, sociales y culturales.

Gandini, L., Lozano, F. & Prieto, V. (coordinadores) (2019). Crisis y migración de población venezolana. Entre la desprotección y la seguridad jurídica en América Latina. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México.

La UNAN ha publicado un estudio exhaustivo sobre el fenómeno de la migración venezolana no solo como un hito dentro de los estudios de movilidad regional, que despierta nuevos y muy diversos frentes de análisis, sino también en una sensación de empatía con el pueblo venezolano. Esta migración en contexto de crisis es descrita muy cuidadosamente no solo en forma narrativa, sino que hilvana diversos factores —políticos, sociales, culturales, territoriales— para poner de relieve cómo los marcos normativos vigentes para la gestión de la migración internacional no son accidentales dentro de las políticas generales, sino que forman parte de las decisiones populistas y, muchas veces, ideologizadas que caracterizan a los gobiernos de América Latina y el Caribe. La obra no se queda solo en los aspectos academicistas e institucionales, sino que han explorado también el mundo de las emociones, lo cual les ha permitido dar un cuadro más completo para la interpretación del fenómeno migratorio.

Gavilán, L. (2019). Carta al teniente Shogún. Lima: Debate.

En clave epistolar, Lurgio Gavilán reconstruye su paso por Sendero Luminoso y agradece al jefe de una patrulla militar que lo rescató del abismo, lo asimiló al ejército y le dio una segunda oportunidad. La obra de Gavilán nos recuerda la importancia de recordar, valor especial dentro de una sociedad como la nuestra que intenta transitar hacia una democracia plena tras un proceso de Conflicto Armado Interno que generó graves violaciones de derechos humanos. Nos recuerda además el carácter terapéutico y moral de la memoria, donde emergen espacios de perdón y reconciliación. Esto último es, sin duda, de la mayor importancia, porque es en estos espacios de introspección, que no es más que un lado del proceso de reconciliación, donde podrán determinarse y distinguirse la naturaleza social de muchos eventos que se mantienen activos en el recuerdo de las víctimas del periodo de violencia.

De Vivanco, L. & Johansson, M. (2019). Pasados contemporáneos: acercamientos interdisciplinarios a los derechos humanos y las memorias en Perú y América Latina. Madrid: Iberoamericana.

Gracias a un uso exhaustivo de la abundante literatura producida en los últimos años, la siguiente obra, publicada bajo los sellos de la Universidad Alberto Hurtado (Chile) y de la Red VYRAL, recopila las reflexiones de académicos y académicas nacionales e internacionales sobre experiencias de paz, desmovilización y reconciliación en Perú y América Latina, dentro de los paradigmas de los derechos humanos y la justicia transicional. Los trabajos compilados constituyen una importante contribución a la línea de investigación anteriormente señalada, desde uno de los ámbitos de conocimiento necesarios para la comprensión global de los fenómenos de los procesos de transición, el ámbito cultural, y, dentro de este, específicamente, desde la perspectiva de los estudios de memoria.

Villasante, M. (2019). La violencia política en la selva central del Perú. Los cambios totalitarios y las secuelas de la guerra interna entre los Ashaninka y Nomatsiguenga. Lima: Comisión de Derechos Humanos.

El trabajo de Villasante tiene varias virtudes, entre las cuales podemos mencionar, en primer lugar, su válida y fructífera contribución a los estudios de memoria, un terreno ampliamente explorado por la academia peruana y peruanista que, sin embargo, ha prestado escasísima atención a la violencia política desplegada en la selva central en las dos últimas décadas del siglo pasado. En segundo lugar, el texto destaca por su interés en presentar la experiencia de violencia no solo desde la esfera de la pasividad, donde la voluntad, crítica y acción de los pueblos agredidos no hayan sido posibles, sino también desde las acciones de resistencia que estos formularan durante el Conflicto Armado Interno. En tercer lugar, el libro es interesante no solo por ofrecer información poco conocida historiográficamente, sino además por plantear una metodología de investigación etnográfica amparada en la larga trayectoria en trabajo de campo de la antropóloga peruana. La obra de Villasante es un libro que merece ser leído con atención, pues abre insospechadas perspectivas de investigación acerca de la violencia política en la selva central de nuestro país.

Sassòli, M. & Nagler, P. (2019). International humanitarian law: rules, controversies, and solutions to problems arising in warfareCheltenham: Edward Elgar Publishing.

Marco Sassòli y Patrick Nagler basan su profunda experiencia práctica para proporcionar una visión invaluable y una orientación integral sobre las reglas que protegen ciertas categorías de personas (por ejemplo, civiles, heridos, etc.) durante el conflicto y las reglas que rigen los diferentes tipos de conducta (por ejemplo, la ocupación, guerra naval, etc.). El libro examina cuidadosamente cómo estas reglas interactúan con otras ramas del Derecho Internacional, como los derechos humanos y el Derecho Penal Internacional, y cómo se aplican las reglas a los grupos armados no estatales. También se abordan cuestiones transversales, como el terrorismo, las armas autónomas, la guerra cibernética, cuestiones de género y el patrimonio cultural, que brindan a las y los lectores una visión completa del DIH y las preocupaciones asociadas.

Pachas, S. (2019). Zoila Aurora Cáceres y la ciudadanía femenina. La correspondencia de Feminismo Peruano. Lima: UNMSM, Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, Jurado Nacional de Elecciones.

Los estudios de género encontrarán en el trabajo de Sofía Pachas una investigación que se destaca por su exhaustividad, con una capacidad académica y rigurosidad bibliográfica que aportará mucho a los espacios de debate e investigación en torno a la ciudadanía y los inicios del movimiento sufragista en el Perú. La mayor cualidad de esta obra es su interés por subrayar la importancia de Zoila Aurora Cáceres en la historia de nuestro país, su constante lucha intelectual y su participación activa desde el inicio del movimiento de mujeres como en la organización sindical de las trabajadoras. Conviene recordar que Cáceres fue impulsora del voto femenino en el Perú y fundadora de la organización Feminismo Peruano y de la Unión Literaria.

Garzón, P., & Mejía, O. (2019). Pueblos indígenas y Estado: avances, límites y desafíos del reconocimiento indígena. Quito: Abya-Yala.

La política de reconocimiento es puesta en tela de juicio cuando en la práctica real sigue predominando el poder estatal sobre cuestiones fundamentales que afectan a los pueblos indígenas, hecho que neutraliza el reconocimiento y el alcance sustancial de la autonomía y autodeterminación que fundamentan a su vez, sus principales demandas. La presencia estatal en las sociedades indígenas no siempre ha puesto una justicia sustancial y, el reconocimiento indígena, si bien es un proceso en ciernes, aún deja mucho espacio para la reflexión académica. En la siguiente obra colectiva se analizan, desde diferentes perspectivas temáticas y disciplinas científicas, los avances, los límites y los desafíos que plantea la política de reconocimiento indígena en el contexto de los actuales Estados de nuestra región.

Feichtner, I., Krajewski, M., & Roesch, R. (2019). Human rights in the extractive industries: transparency, participation, resistanceSwitzerland: Springer.

La siguiente investigación aborda acertadamente los desafíos y conflictos claves que surgen en las industrias extractivas (minería, extracción de petróleo) con respecto a los derechos humanos de las y los trabajadores, sus familias, las comunidades locales y otras partes involucradas. Además, analiza varios instrumentos que han tratado de mitigar las violaciones de los derechos humanos mediante la definición de las obligaciones relacionadas con la transparencia y los derechos de participación. Estos incluyen la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI), los requisitos de divulgación y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI). Una cualidad del libro es su interés en evaluar críticamente estos instrumentos, demostrando que, en algunos casos, producen efectos no deseados. Además, destaca la importancia de la resistencia a los proyectos de la industria extractiva como respuesta a las violaciones de los derechos humanos, y analiza cómo la transparencia, la participación y la resistencia están interconectadas.

Huaita, M., Chanján, R. & Saravia, M. (2019). Género y corrupción. Una mirada a los impactos diferenciados de la corrupción en el Perú. Lima: IDEHPUCP.

Aunque la corrupción como problema estructural en la vida política y social del Perú contemporáneo ha sido estudiada ampliamente por distintos sectores de la academia, las investigaciones sobre la corrupción no han abordado el impacto diferenciado que ella produce entre mujeres y varones, en especial en relación con situaciones de violencia contra la mujer (chantaje sexual y trata de personas). La siguiente investigación intenta cubrir ese terreno inexplorado interrogándose sobre el rol de la mujer como víctima y como agente de corrupción, sobre su potencialidad como imagen en la lucha anticorrupción, así como el impacto diferenciado de la corrupción respecto a hombres y mujeres. Para una mejor comprensión del contexto en que se desarrollan los casos recogidos en este estudio, se construyeron dos líneas de tiempo: una da cuenta de los hitos más importantes en la introducción de la perspectiva de género en la política nacional y la otra pone de relieve los hitos de la lucha anticorrupción.

*Escribe: Augusto Rosas, integrante del Grupo Interdisciplinario sobre Memoria y Democracia, e integrante del Centro de Documentación del Idehpucp.

El Centro de Documentación del Idehpucp (CENDOC) se encuentra disponible para investigadores, alumnos y alumnas de la Pontificia Universidad Católica del Perú y otras universidades, así como público en general, a fin de contribuir a la formación de una cultura de respeto a los derechos humanos. El horario de atención es de lunes a viernes de 10:00 a.m. a 4:00 p.m. Toda visita es previa cita al correo de Augusto Rosas (augusto.rosas@pucp.pe)

In Noticias

Editorial Abya Yala está en la Feria del Libro de Quito con algunas novedades editoriales. Hemos reeditado el libro Petróleo, lanzas y sangre, de Jorge Viteri Toro, un libro indispensable para entender la industria petrolera en el Ecuador. Por el año de las lenguas indígenas tenemos dos libros fundamentales, que deben estar en todas las bibliotecas de Educación Intercultural Bilingüe: La estandarización del quichua ecuatoriano, de Luis Montaluisa y El kichwa ecuatoriano: orígenes, riqueza y contactos, de Pieter Muysken. También tenemo, recién salido del horno, un nuevo título de la serie Pensamiento Decolonial: Feminismo decolonial, una publicación coordinada por Yuderkis Espinosa.

Este año, Abya Yala no va sola.  Como parte de la Red de Editoriales Universitarias del Ecuador, REUDE, tenemos un stand donde el libro académico será el protagonista. Estaremos junto a FLACSO, la Universidad Andina Simón Bolívar, la Universidad Tecnológica Equinoccial y la Universidad de las Artes.

Entre nuestras novedades, participaremos con tres autores indígenas en una mesa para conocer más sobre las voces de los espíritus selváticos. Estarán Raquel Antun, Santiago Santi (Sé de donde vengo, no sé a donde voy) y María Clara Sharupi (Tarimiat), los dos últimos, autores de nuestro sello editorial. El encuentro es el jueves 19 a las 15:30 y el título de la mesa: Murmullos no humanos: creación literaria en la Amazonía,  influencia de otros seres en el espacio selvático (animales, plantas, espíritus).

Les esperamos en la FIL Quito. Regala libros, regala mundos…

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El jesuita mallorquín Bartolome Meliá, defensor de los pueblos indígenas de Paraguay como el aché, víctima de un genocidio que denunció y le valió la expulsión del país por la dictadura de Alfredo Stroessner, murió a los 86 años.

“Su amor a la cultura guaraní y la defensa de los indígenas resume su vida. Se insertó en el pueblo paraguayo desde la cultura guaraní”, dijo el jesuita Milciades González, su asistente en los últimos años.

Melià (Porreras, Mallorca, 1932), que este sábado habría cumplido 87 años, llevaba varios días internado en la enfermería provincial de los jesuitas, en Asunción.

Era una figura muy conocida y apreciada en Paraguay, especialmente en el campo de la cultura y de la docencia, actividad que desempeñó como profesor de Etnología y de Cultura Guaraní en la Universidad Católica de Asunción y como presidente del Centro de Estudios Antropológicos de esa institución.

“De los mallorquines se dice que salimos corsarios o misioneros, y por algo de eso llegué yo a Paraguay”, había dicho con su habitual ironía a Efe en una entrevista en 2016.

Meliá llegó a Paraguay en 1954, año en el que se instaló en el poder Alfredo Stroessner, quien sometió a esa nación desde la violencia y la falta de libertades hasta que cayó en 1989, a consecuencia de un golpe de Estado.

González recordó que Meliá comenzó a aprender guaraní en su primer destino, en la ciudad de Paraguarí, que combinó luego con el estudio de otras lenguas nativas, así como la historia de las misiones que fundaron los jesuitas en los siglos XVII y XVIII en Paraguay, Argentina, Brasil y Bolivia.

Todo ello a través del trabajo de biblioteca, pero sobre todo de campo, como le había aconsejado quien fuera su maestro, el investigador e indigenista León Cadogan.

“Él se movió en la antropología, la lingüística y la historia, esas fueron sus principales áreas”, señaló González.

Los problemas de Meliá con la dictadura de Stroessner nacieron a finales de los sesenta y de sus contactos con los aché, una de las cuatro grandes etnias de la región oriental.

En los aché, Meliá vio a un pueblo que ocupaba tierras fértiles y atractivas amenazadas por el negocio agrícola, y víctima por tanto de expulsiones, cacerías y secuestros de niños, que desencadenó un genocidio apoyado por el régimen de Stroessner.

El sacerdote denunció esa situación en un libro junto a otros dos autores, lo que le enfrentó con el régimen dictatorial y fue expulsado del país en 1976.

En el exilio se dedicó a investigar en los archivos del Vaticano y más tarde, en Brasil, tuvo la oportunidad de viajar a la amazonia para convivir con el desconocido pueblo indígena de los enawene-nawe. Meliá deja una treintena de libros, todos aportes indispensables sobre la cultura guaraní, y un sin fin de artículos y colaboraciones.

 

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Editorial Universitaria Abya Yala estará en la Feria Internacional del Libro de Quito. Con un amplio catálogo sobre pueblos indígenas, interculturalidad, educación bilingüe, historia, sociología, antropología. Abya Yala te invita a recorrer mundos distintos: desde las cálidas tierras de Esmeraldas, su música y sus conflictos pasando por la Amazonía y sus problemas actuales y siguiendo las pistas de la vida de los indígenas Ngabo de Panamá o de los Wayuu en la Guajira. Nuestro catálogo 2019 está repleto de novedades.

Estaremos también con dos invitados especiales, en una mesa dedicada a la literatura indígena: María Clara Sharupi (poesía), de nacionalidad shuar y Santiago Santi (narrativa), naporuna, con dos libros publicados por Abya Yala: Tarimiat y Sé de dónde vengo, no sé a donde voy. La mesa, en la que participa también, Raquel Antún, se titula “Murmullos no humanos: creación literaria en la Amazonía,  influencia de otros seres en el espacio selvático (animales, plantas, espíritus)”, se realizará el jueves 19 de diciembre, a las 15:30.

¡Visítanos! Estamos en un gran espacio para al libro académico, como parte de la Red de Editoriales Universitarias del Ecuador, REUDE, que, en esta ocasión, tendrá un espacio conjunto en el que se privilegia el libro académico. Te esperamos en la FILQuito con la ilusión de que este año termine siendo un gran año para el libro, la lectura, la producción académica.

¡Regala libros, regala mundos!

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El 1 de Diciembre se entregan los premios que, cada año, convoca el Municipio Metropolitano de Quito. Este año, dos libros que llevan el sello Abya-Yala, han obtenido un galardón.

El PREMIO ISABEL TOBAR GUARDERAS (Ciencias Sociales) fue para el libro Extractivismo, (neo)colonialismo y crimen organizado en el norte de Esmeraldas,  Michel Lapierre Robles y Aguasantas Macías Marín, publicado en nuestro sello editorial Abya-Yala, en coedición con la PUCE de Esmeraldas y el Vicariato Apostólico de Esmeraldas.

El PREMIO MANUELA SÁENZ, entregado a temas de género, lo ganó el libro Moral y orden. La delincuencia y el castigo en los inicios de la modernidad en Ecuador de Ana María Goetschel, publicado por FLACSO en coedición con Abya-Yala.

Felicitamos a nuestros autores y… recomendamos la lectura de los libros ganadores. Read More

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La Feria Internacional del Libro de Bogotá, el encuentro de LASA, en Boston, la Feria del Libro Universitario, FILUNI, en México; la Feria de Medellín, han sido escenarios para mostrar el libro académico que se publica en Ecuador. Abya Yala-UPS, en alianza y como parte de la Red de Editoriales Universitarias del Ecuador, REUDE, estuvo presente en Bogotá, LASA y ahora Medellín. En la FILUNI participamos con un estand como Abya Yala-UPS. Estos espacios han sido una importante vitrina para la producción académica del Ecuador.

La III Feria Internacional del Libro de los Universitarios en la Universidad Nacional Autónoma de México, contó con más de 80 participaciones, donde destacaban la UNAM con diversos Stands, una Red de Universidades argentinas, otra de universidades colombianas, otra de universidades peruanas, y el resto librerías universitarias de varias universidades de México, pero sobre todo, librerías encargadas de fondos editoriales de una o varias universidades. La oferta temática fue diversa, desde técnica hasta humanística, aunque fundamentalmente abordaba temas sociales. La tendencia era difundir no solo la producción académica sino también los soportes académicos de actualidad, dice Hernán Hermosa, coordinador de Abya Yala UPS, que estuvo en México.

Por otro lado, Nadesha Montalvo, presidenta de la REUDE, desde Medellín, comenta que en el espacio de editoriales independientes se pueden encontrar libros de las editoriales que conforman la red, mientras que en el Salón del Libro Universitario que hace parte de la feria, la exhibición es temática y no de cada universidad, sin embargo, Ecuador sí tiene presencia.

Se vienen tres ferias locales: Guayaquil, Cuenca y Quito, además de ferias como la que ha organizado la USFQ y la Feria Insurgentes que se va consolidando. Abya Yala UPS está presente porque quiere visibilizar su producción editorial además de compartir y hacer alianzas. El libro universitario está siendo protagonista en varios de esos espacios.

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