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EL DIARIO DE YÁNKUAM´ O UNA VIDA DEDICADA A ESTAR ENTRE LOS ACHUAR

Pocas son las personas que dan la vida por una causa. El padre Luis Bolla, más conocido como Yánkuam´, es una de ellas. Entregó su vida a los achuar y se hizo hijo suyo. De su  experiencia amazónica y de su conversión espiritual, el misionero salesiano hizo un diario, de no menos de 100 cuadernos, que el p. Juan Bottasso ha rescatado como quien rescata un tesoro y ha emprendido un enorme proyecto editorial como parte del Archivo Histórico Salesiano: la publicación de esos cuadernos en 14 tomos bajo el título del Diario del p. Yánkuam, 1971-2012. Aquí, el prólogo a esas fantásticas páginas:

 

p. Juan Bottasso

 

Pocos misioneros han escrito tanto como el padre Yánkuam’. Tal vez ninguno: diccionarios, obras etnográficas, traducciones de la Biblia al idioma del pueblo con el cual él quiso identificarse. Pero, sobre todo, diarios: solo del periodo que pasó en Perú nos dejó 79 cuadernos. Si sumamos los de la época ecuatoriana superan el centenar.

Se trata de unas 10.000 páginas escritas a mano, a la luz de un candil, cuando la noche caía sobre la selva, obligándolo a interrumpir sus trabajos y sus caminatas. En esas pobres hojas Yánkuam’ anota todo y de manera especialmente meticulosa el nombre de las personas, con sus vínculos de parentesco. Los Achuar han llegado a ser su pueblo, de tal manera que los sueños y problemas que viven se convierten también en los suyos. Cada persona él la siente como un familiar.

En los últimos años se ha debatido hasta el cansancio sobre el concepto de inculturación. Se han escrito libros y tesis, se han realizado miles de encuentros y mesas redondas para aclarar el alcance del término.

Yánkuam’ no ha elaborado teorías sobre el tema, pero como ningún otro lo ha vivido. El no concebía que el misionero viviera fuera del pueblo al cual se había consagrado y que la residencia misionera fuera una estructura aislada y distante.

Vivienda, comida, vestido, trabajo, todo debía identificarlo con su gente. No son pocos los casos de individuos que han optado por insertarse en el pueblo al cual habían sido enviados como misioneros: se han casado y han establecido lazos de parentela con el grupo. Todas las opciones son dignas de respeto. Pero lo admirable de Yánkuam’ es que fue capaz de conjugar una inserción radical con una fidelidad absoluta a su identidad de sacerdote y religioso. No hay una sola página de sus diarios que no transparente su sueño casi obsesivo: llevar la Palabra a un pueblo que no la había conocido y, a través de ella, ayudarlo a superar las limitaciones de su cultura.

No le fue fácil hacerse aceptar. El hecho que viviera con ellos pero que, al mismo tiempo, fuera tan diferente por años causó desconfianza y es comprensible ¿Cuándo se había visto un blanco, soltero, que se estableciera allí, sin que quedara claro por qué lo hacía y sin que se adivinara qué planes secretos podría tener?.

Solo un empecimiento, humanamente incomprensible, debido a la entrega incondicional al ideal misionero, pudo ayudarlo a superar la barrera

de las dudas.

El P. Pascual Chávez, que por doce años fue Superior General de los Salesianos, afirmó que el P. Yánkuam’ es una de las mayores figuras de misioneros que haya traído la Congregación y que merece ser estudiado.

Para este fin nada resulta tan útil como recorrer las páginas de sus

diarios.

Esos cuadernos constituyen una verdadera mina de informaciones. Para empezar, pueden ser utilísimos para los antropólogos: es muy difícil encontrar a otro grupo amazónico que hay sido observado y descrito con tanta prolijidad y simpatía.

¿Qué otro pueblo pudo contar con alguien que, por ser externo, pudo mirarlo tan objetivamente y al mismo tiempo, por convivir medio siglo con él, llegó a conocerlo de una manera tan íntima?

Pero esta es solo una de las tantas perspectivas desde las cuales se pueden leer sus diarios. La más importante es la facilidad que nos brindan para penetrar en la espiritualidad de Yánkuam’, su proyecto misionero, su entrega sin medida para realizarlo. Yánkuam’, murió en Lima, porque la isquemia que acabó con su vida, lo sorprendió cuando había salido a la capital para los retiros espirituales.

Sus cuadernos quedaron en Kuyuntsa por unos cuatro años, con el peligro de dañarse, a causa de la humedad y los insectos. Fue el interés del P. Vicente Santilli, que por años había apoyado al Padre con enorme cariño, que permitió que fueran llevados a un lugar menos húmedo para ser mejor conservados. Los originales, en algunos casos ya bastante maltrechos, se vio que no era conveniente que pasaran por muchas manos, sin contar que, así como fueron escritos, no son de fácil consultación. Por esto, se tomó la iniciativa de tipearlos pacientemente y así hacer copias, para ponerlas a disposición de las personas a las cuales puedan interesar.

Los volúmenes son doce, cuatro del periodo ecuatoriano y ocho del periodo

peruano.

Después de ver la cantidad impresionante de las anotaciones de Yánkuam’, nacen espontáneas dos preguntas ¿Por qué las escribió? Y ¿Para quién llenó tantos cuadernos?. Cuando, después de una dura jornada de trabajo, se sentaba y tomaba

la pluma ¿pensaba que un día alguien leería sus páginas?.

Hay una nota suya que nos manifiesta claramente su propósito: “Tendría que armarme de paciencia y reunir mis memorias para que la historia no escrita de estos pueblos de la selva se conozca”. Era el día 8 de julio de 1979. Pasaron casi cuarenta años: siguió escribiendo, pero nunca llegó el momento propicio para “armarse de paciencia” y concretar su proyecto.

Probablemente él todavía se sentía con fuerzas y pensaba que finalmente llegaría ese momento y entregaría a alguien sus papeles para que se conociera, no solamente la historia de los Achuar, sino cuántos esfuerzos había exigido anunciarles el evangelio y fundar la Iglesia en medio de ellos, respetando hasta el extremo su dignidad.

Sería de veras imperdonable que memorias tan ricas quedaran en el olvido. Es suficiente recorrerlas para comprender de qué material están hechos los santos.

Si está interesado en ellos, en sus versiones en papel o digital, puede escribir a ventas@abyayala.org, editorial@abyayala.org, archivohistorico@salesianos.org.ec